. Mortandad de peces en la laguna de Velilla de San Antonio

Nueva mortandad de peces en la laguna municipal. Y van….

Un nuevo episodio de peces muertos se ha vuelto a producir en la laguna municipal de Velilla de San Antonio, la laguna del Raso. Se trata de ejemplares de una especie invasora, siluros, que han aparecido flotando desde el pasado 19 de diciembre. En algunas zonas de la laguna ya se deja sentir un mal olor por la descomposición de estos peces, que en algunos casos superan los 50 kg. de peso.

Desde el pasado martes 19 de diciembre están apareciendo ejemplares de siluro flotando en la superficie de la laguna municipal. Hace ahora dos años un acontecimiento similar provocó que la Administración Regional tuviera que intervenir para retirar un número importante de ejemplares de esta especie y de barbo común. El estado de la laguna municipal se degrada paulatinamente, y se acelera con los episodios de vertidos de origen lácteo que se producen a través de un colector propiedad del Ayuntamiento de Velilla de San Antonio. Estos vertidos de aspecto y olor lácteo contribuyen a que disminuya el oxígeno disuelto en el agua, y contribuye a estas mortandades.

Ejemplar de siluro de unos 150 cms. y más de 50 kg. de peso. La descomposición de estos grandes ejemplares ya se hace notar en alguna zona de la laguna y aconsejará la retirada de los peces, como ya ocurrió en enero de 2016.

Al igual que otras lagunas de la localidad la laguna municipal ha sido escenario de mortandades periódicas de los peces, y de la desaparición de gran parte de las aves acuáticas que visitaban estas láminas de agua. La causa estriba en la mala calidad del agua de estos humedales, como demuestran algunas analíticas realizadas por Seprona y otras instituciones. A la disminución del oxígeno contribuyen los vertidos orgánicos, pero también la poca renovación de la lámina de agua y la aportación anual de la materia vegetal de la ribera. Las medidas previstas para evitar la baja concentración de oxígeno en el agua siguen sin aplicarse (retirada de vegetación de ribera, control de los vertidos, oxigenación mecánica del agua, etc.).

La presencia de especies invasoras, como el siluro, pone también en evidencia un nuevo problema: la insuficiente vigilancia que se practica sobre las actividades. La mayor parte de la fauna ictícola que alberga la laguna municipal son especies invasoras. Ya en enero de 2016 se produjo una importante mortandad. Al igual que entonces es muy probable que en durante los próximos días aparezcan nuevos ejemplares flotando en la laguna procedentes del fondo.

La laguna del Raso y su entorno ha sido motivo de iniciativas de recuperación que en gran parte no se están aplicando. En la actualidad la Universidad de Alcalá de Henares lleva a cabo un estudio para evaluar el estado de conservación y posibles intervenciones que intervengan sobre las causas de esta degradación. Está confirmado el escaso nivel de oxígeno disuelto en el agua, que seguramente está provocando la muerte paulatina de la vida acuática. Por otro lado, desde los grupos ecologistas y el Ayuntamiento de Velilla de San Antonio se viene intentando que la Comunidad de Madrid o la Confederación Hidrográfica apliquen alguna medida de renovación del agua, mediante un sencillo circuito que partiría del cercano río Jarama y que recorrería el conjunto de los humedales de Sotillo, Picón de los Conejos y El Raso.

Las lagunas de nuestra localidad, como las más del centenar que hay en el Parque Regional del Sureste, tienen un origen artificial, se crearon a partir del abandono de explotaciones mineras. La evolución de su calidad es incierta y depende de factores como la permeabilidad de los suelos, profundidad, cercanía al río, masa de vegetación presente, vertidos, etc.). Estos humedales de Velilla de San Antonio se están degradando desde hace años y no parece que las administraciones implicadas estén actuando para evitarlo. El mejor ejemplo son los vertidos ilegales que recibe la laguna municipal, denunciados una docena de veces por los colectivos ecologistas desde hace una década y que se siguen produciendo de manera regular. Los humedales de Velilla de San Antonio podrían ser un fuerte atractivo para nuestra localidad, una fuente de oportunidades, pero desde hace años por sus riberas ya no transitan los numerosos visitantes que venían en invierno a observar aves tan exóticas como el pato cuchara o el cormorán, especies que, entre otras, solo podían observarse en parques nacionales como Doñana o Daimiel, o en las lagunas de Velilla de San Antonio. Este valor añadido lo estamos perdiendo.


Más información:

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