.

La laguna municipal sigue siendo el escenario de un inaceptable botellón de fin de semana

Cualquiera que se asome por el parque de la laguna municipal un sábado o un domingo por la mañana será testigo de la gran cantidad de restos del botellón de la última noche, esparcidos por el suelo y las aceras. Comprobará asombrado la cantidad de botellas de toda clase, restos de bolsas y de vasos repartidos por el parque y por los alrededores del quiosco abandonado. Si se asoma al contenedor amarillo comprobará igualmente que se encuentra vacío o con escasos envases en su interior. Es el paisaje que deja el botellón de cualquier fin de semana, a veces hasta las 7 de la mañana. Y no sucede tan solo en la laguna municipal del Raso, también ocurre en ocasiones en las ruinas de Miralrío y en otros rincones naturales o urbanos. Es un problema de civismo, y es un problema grave por que viene de lejos y se agrava cada día más.

Velilla de San Antonio tiene un grave problema de convivencia, cuya solución definitiva sólo puede ser cultural. Sólo habrá cambios cuando sean hegemónicos los valores de convivencia, respeto y conciencia, sobre el egoismo, el individualismo, el desprecio a los demás y sus derechos, etc. Mientras somos capaces de inculcar ese cambio cultural en los centros de enseñanza y en el seno de las familias (lo que está por ver que estemos haciendo) es preciso poner control sobre estas y otras actividades que dañan nuestra convivencia como comunidad. No debería ser tan difícil en algunos casos, por ejemplo en el parque de la laguna municipal.

Botellon 30-7-2016 vallas laguna

Vallado de protección de la laguna arrojado al agua. 

Las prácticas de botellón en el parque de la laguna no son nuevas, suceden desde hace años, y son perfectamente conocidas por el Ayuntamiento y por la policía municipal. Es difícil de entender que se sigan produciendo con absoluta impunidad. No se trata de impedir el derecho de las personas que se quieren encontrar en un espacio público, como que lo hagan en condiciones que respeten a los demás, contribuyan a la conservación del entorno y respeten la legislación más elemental. Y en esto si debería intervenir nuestro Ayuntamiento y la policía municipal. No debería ser tan difícil, se trata de un espacio al que se accede desde vehículos.

La práctica del botellón es también un problema económico. Todas las semanas de verano, y con dinero público, tenemos que intentar restaurar los daños y limpiar la suciedad que dejan estas prácticas. Hay que retirar los residuos, recuperar el vallado de protección que se arroja sistemáticamente a la laguna, restaurar el césped, etc. Todo esto cuesta dinero y parece que nuestro Ayuntamiento ha decidido hace tiempo que es el precio que hay que pagar para que determinados colectivos practiquen el botellón lejos del entorno urbano.

En nuestra opinión esta situación es intolerable y se agrava con el tiempo. Lo es por que vulnera varias normativas (de conservación del medio natural, consumo de bebidas alcohólicas en espacios públicos, abandono de residuos, etc.). Es también un ejemplo de la incapacidad de las administraciones para enfrentarse a las necesidades de ocio de determinados colectivos, o a poner en marcha programas estables de educación cívica con estos colectivos. No parece que haya servido de mucho que hace poco más de dos meses se haya activado desde la Comisión Municipal de Medio Ambiente el protocolo de vigilancia ambiental en las lagunas. Nos consta que no hay situaciones milagrosas en estos problemas de raíz cultural y de convivencia. Pero nos parece inaceptable la forma en que se lavan las manos las administraciones, y cómo consideran asumible que durante algunos meses al año se vulneren elementales normas en entornos protegidos o se dañen infraestructuras de propiedad municipal.

Botellon 30-7-2016 3

Todas las fotografías de esta entrada se han tomado el 30 de julio de 2016.

Creemos que hay mucho espacio de trabajo para que la institución local pueda modificar esta situación. Estos podrían ser algunos ejemplos:

  • En una primera instancia la policía local debe entablar contacto con estos grupos de personas, que habitualmente asisten a estos encuentros, y explicarles los límites que no se deben sobrepasar: residuos, vandalismo, daños, consumo de bebidas alcohólicas en espacios públicos, etc.
  • Hay que ofrecer alternativas de ocio a los jóvenes, incluso espacios alternativos de encuentro que no supongan molestias en las áreas residenciales, pero tampoco al patrimonio municipal o a espacios naturales protegidos.
  • La Concejalía de Juventud tiene que trabajar con los colectivos de jóvenes para encontrar alternativas compartidas a sus necesidades de ocio en espacios públicos.
  • Como parte de la educación en valores sería muy recomendable que las sanciones a quienes incumplan las normas de convivencia (grafitis, abandono de residuos, etc.) se aplicaran en actividades de restauración y limpieza de estos entornos.
  • En el caso del quiosco de la laguna es posible su recuperación y adjudicación como terraza. Además de compatible con la legislación del Parque Regional del Sureste supondría la sustitución del actual espacio sin control por un entorno vigilado y con horarios e impactos bajo condiciones reguladas.

Más información:

Entrada sobre ejemplos de vandalismo en Velilla de San Antonio
Entrada sobre la necesidad de que la policía municipal vigile las lagunas