. Festejos taurinos en Velilla. No con dinero público.

Festejos taurinos. No con mis impuestos

Como en otros lugares, en nuestro municipio se discute desde hace algún tiempo sobre la paradoja de que el dinero público (de todos) sirva para financiar todos los años una actividad sobre la que tan solo manifiesta interés una creciente minoría de nuestra sociedad. Una reflexión que se hace aun más pertinente si se tiene en cuenta la difícil situación económica de nuestro Ayuntamiento, con cerca de cuatro millones de euros de deuda (al inicio de la legislatura 2015-2019) y centros públicos que no pueden inaugurarse por que no hay presupuesto para su mantenimiento, caso del Centro de Día junto al Centro de Salud. En estas líneas explicamos la situación de este asunto en Velilla de San Antonio.

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Los festejos taurinos han sido parte de los programas de fiestas de nuestra localidad al igual que en otras de nuestro entorno. La evolución cultural de nuestras comunidades locales en las últimas décadas ha supuesto un cambio evidente respecto al interés y la aceptación de este tipo de festejos entre los ciudadanos que participan de las distintas actividades de las fiestas locales. Las razones de este cambio cultural, muy acelerado en los últimos años, tienen que ver con el rechazo creciente de los ciudadanos a prácticas que puedan suponen maltrato animal, sea en las mascotas, en circos o en festejos taurinos. Los ciudadanos consideran de manera creciente que los festejos taurinos constituyen una práctica cruel para los animales, y que causan un daño y sufrimiento innecesarios, incluso para las personas que intervienen en estas actividades. En 2015 fueron 13 los fallecidos en festejos taurinos. Como se explica más adelante, esta desaprobación social se extiende también al empleo de recursos públicos para financiar esta clase de festejos.

Las instituciones están igualmente participando de este cambio. Un creciente número de ayuntamientos y comunidades autónomas han aprobado en los últimos años restricciones o prohibiciones a estas actividades, en ocasiones acompañadas de consultas previas a los vecinos. Las opciones políticas que reclaman monográficamente mayor respeto hacia los animales o que proponen directamente la prohibición de festejos taurinos reciben un apoyo electoral muy significativo. La fiestas taurinas ya sólo se mantienen por la inyección constate de dinero público.

Según datos del Ministerio de Cultura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía y Madrid sumaron el 75% de todos los festejos profesionales que se celebraron entre 2007 y 2015. La actividad se mantiene gracias a la aportación de dinero público.

El empleo sistemático de dinero público para mantener estas actividades no se corresponde con el desinterés, rechazo, o la pérdida de apoyo social que tienen estos festejos, en los que se emplean toros de lidia. Resolver esta contradicción es una necesidad no sólo para ajustar las actividades a las preferencias sociales, o a las nuevas sensibilidades hacia los animales, también para administrar adecuadamente el empleo de los limitados recursos municipales.

En Velilla de San Antonio no pocas veces se han puesto dificultades desde el Equipo de Gobierno para poner en marcha actividades y proyectos por supuestas, o reales, dificultades para disponer de recursos económicos. Por poner un ejemplo, nuestra localidad tiene un centro de día que durante años no se ha podido abrir por no disponer de recursos para su mantenimiento (además de otros factores). Mientras tanto seguimos aceptando como normal que durante 2 o 3 días se produzca un gasto de cerca de 70.000-80.000 euros para disfrutar durante unas horas con el maltrato de unos animales salvajes.

 

Los festejos taurinos en Velilla de San Antonio

Gestión y presupuestos:

En el marco de las fiestas locales de Velilla de San Antonio, el Ayuntamiento suele incorporar en su programa de actividades varios encierros por las calles de la localidad, así como becerradas y sueltas de reses en la plaza portátil que se instala a estos efectos.

Hasta 2015 la gestión de estos festejos se lleva a cabo de manera indirecta, mediante la contratación de una empresa especializada en la organización de estas actividades. En los presupuestos municipales de 2015 se preveía un desembolso de 43.800 euros (CL. Orgánica 23/Festejos). La realidad es que el gasto ascendió a 65.000 euros, según el siguiente desglose (incluye IVA):

Compra de reses 42.999,77 euros
Quirófano móvil 4.300,00     “
Médico 4.001,40    “
Arrendamiento plaza de toros 10.285,00    “
Total: 65.821,17 euros

Entre esos gastos generados por los festejos taurinos no se incluyen los costes laborales (horas extraordinarias) por colocación y retirada de talanqueras, así como personal municipal de apoyo en cada uno de los festejos. Ese coste reconocido de 65.821,17 euros supone cerca del 40% del total de los fondos municipales empleados en las fiestas locales de 2015 (177.232,77 euros).

La evolución histórica y en detalle de estos desembolsos es difícil de conocer por que el Ayuntamiento no suele ofrecer mucho detalle de costes finales en sus medios de comunicación, a pesar de lo previsto en la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia y buen gobierno. No obstante es evidente que el recorte en actividades taurinas no ha sido nada proporcional respecto a otras restricciones económicas que soportaron los vecinos de la localidad en los servicios que recibían, por efecto de la crisis. En cierto modo los “toros” eran intocables gracias al lobby taurino que históricamente han compartido los dos grandes partidos de nuestra localidad (PSOE-PP). Así se pone de manifiesto en la comparativa de 2015, o 2016, con el año de mayor presupuesto municipal (2008, año del “delirio inmobiliario”):

Año Presupuesto municipal total  total festejos celebrados
2008 27 millones 3 encierros + 3 actividades de plaza
2016 9,6 millones 3 encierros + 3 espectáculos de plaza

Aunque es evidente que la calidad de los festejos de plaza organizados en 2008 (festival, novillada sin picadores y concurso de recortes) era superior a 2016 (concurso de recortes, suelta de reses o clases de la escuela taurina), no deja de ser una reducción poco relevante en el conjunto de la oferta y en relación con la disponibilidad presupuestaria del Ayuntamiento.

En Velilla la situación de privilegio hacia los toros se comprueba en el empleo de dinero público. Mientras se estancan los Presupuestos Municipales no ha dejado de incrementarse el destinado a festejos taurinos. Pulsar sobre la imagen para ampliarla..

Para los toros no sólo no falta dinero público en Velilla de San Antonio, hay toda una situación de privilegio presupuestario, Mientras el presupuesto municipal se ha mantenido estable durante estos últimos años (2015-2018), el Ayuntamiento ha venido incrementando de manera notable la partida destinada a los festejos taurinos hasta llegar a los 80.000 euros en los Presupuestos Municipales de 2018, En este año se alcanzó tanta previsión de gasto para toros como para el resto de las fiestas locales. A esos 80.000 euros habría que sumar los 7.000 euros que generosamente aportaba la Comunidad de Madrid en forma de subvención para celebrar una novillada, además de los diversos costes laborales y de infraestructuras.

El lobby taurino en Velilla de San Antonio:

En nuestra localidad los dos grandes partidos políticos que han gobernado el Ayuntamiento, PP y PSOE, han venido compitiendo en su compromiso activo con esta clase de festejos. En la legislatura 2011-2015 llegó a funcionar una “concejalía de asuntos taurinos” dirigida por un concejal del PP. Bajo gobierno del PSOE las calles de un barrio completo de nuestra localidad llevan el nombre de conocidos matadores de toros, ambos partidos han apoyado tradicionalmente a las peñas taurinas, etc.

Sin embargo este escenario de aparente hegemonía taurina es en la actualidad una reminiscencia de cuando Velilla era una pequeña población rural. Una cultura taurina arraigada fundamentalmente entre un pequeño sector de la población, y amplificada por la influencia mediática de que un famoso torero en activo sea originario de nuestra localidad (Julián López Escobar “El Juli”). Muy probablemente la inmensa mayoría de los vecinos y vecinas que actualmente residen en Velilla son ajenos, incluso contrarios, a ese interés taurino.

Numerosas encuestas y las propias estadísticas del Ministerio de Cultura confirman que la mayoría de las personas de nuestro país son ajenas o rechazan esta clase de fiestas. Paradógicamente quienes representan a estos ciudadanos y ciudadanas ante el Ayuntamiento de Velilla de San Antonio son abrumadoramente partidarios de mantener estas fiestas, unos de manera abierta y otros de forma vergonzante. Esta contradicción se explica en parte porque los políticos locales consideran que su apoyo al maltrato de los toros en las fiestas no tiene ningún coste electoral, y a cambio les permite conseguir el apoyo de un pequeño pero activo colectivo taurino. En 2018 la situación de estos representantes ante la “cuestión taurina” es la siguiente:

PSOE (4 concejales): Es el partido que gobierna. Una parte de sus electores y afiliados son taurinos, otros rechazan esta clase de fiestas. Lo resuelven no actuando en ningún sentido y tratando de congraciarse con todos. En la práctica el resultado es un creciente apoyo económico a los festejos taurinos desde los Presupuestos Municipales que ellos promueven.

PP (4 concejales): Siempre han defendido la fiesta de toros, los encierros y las tradiciones. Y que se emplee dinero público en esos fines. Son coherentes y firmes defensores de esta clase de fiestas.

Somos Velilla (3 concejales): En algún pleno municipal de debate de presupuestos, y en redes, han denunciado el empleo de dinero público para esta clase de festejos.

IUCM-LV (1 concejal): El concejal que representa a IU no se define públicamente ni en los debates municipales. En la práctica viene asesorando a la Asociación Taurina local (junto con España 2000), y apoyando sus intereses para organizar la fiesta de toros. Sus electores y el programa político son contrarios a estos festejos, de la misma manera que la colaboración con grupos de extrema derecha. Ninguno de estos principios se aplican por este concejal en Velilla de San Antonio.

España 2000 (1 concejal): Su actuación es similar a la de IU Velilla. No se pronuncian públicamente en los plenos municipales en los que se debaten los presupuestos para esta clase de fiestas. Aunque defienden las “tradiciones” y la de los toros entre ellas. Al igual que el concejal de IU han asesorado a la Comisión Taurina Local.

UPyD (1 concejal): Forman parte del Gobierno Municipal junto con PSOE. Son corresponsables de los presupuestos aprobados.

VIVE (1 concejal): Formaban parte de anteriores gobiernos municipales, en los que llegó a crearse la “concejalía de asuntos taurinos”. Apoyan los festejos taurinos.

Alicia Martínez (concejala “no adscrita”). Defendiendo el programa de IU por el que se presentó a las elecciones, ha manifestado su rechazo a que se destine dinero público para toros en todos los plenos municipales (ver actas de 12/3/2018, 24/5/2017 y 2/6/2016). Esta página web y el portal de facebook del colectivo al que pertenece son los únicos que mantienen una permanente denuncia de estos festejos en Velilla de San Antonio y el empleo de dinero público.

PODEMOS. En Velilla PODEMOS no tiene oficialmente representación municipal, aunque el concejal “no adscrito” Carlos Cermeño forma parte de ese colectivo. Tanto el concejal como el Círculo de Podemos de Velilla son entidades subalternas del concejal de IUCM-LV con el que comparten todas las decisiones y silencios. En 2016 PODEMOS-Velilla formó parte de una efímera mesa de trabajo para exigir una consulta popular sobre los festejos taurinos en Velilla, la presencia de PODEMOS-Velilla fue breve, en alguna reunión formaba parte de su representación un novillero incipiente dedicado a “convertir” a los demás a las virtudes de la tauromaquia. ¿Qué podía salir mal?.

El resultado de todo este catálogo político es que sólo el 23% de los representantes municipales de Velilla de San Antonio rechaza que se emplee dinero de todos los contribuyentes en los festejos taurinos. Es decir, la situación inversa del estado de opinión en la sociedad civil. Como en tantos asuntos de la política de Velilla, demasiadas cosas no son lo que parece.

Sin embargo hay solución, y llegará inevitablemente. En España hay un cambio social profundo sobre estas fiestas, y Velilla no es ajena a esa influencia, tan sólo falta que los electores hagan saber a sus políticos que sus ambigüedades y vergüenzas tienen un coste electoral. Cuando lo perciban los partidos el cambio será inevitable. Llegará por una consulta, como en muchos municipios, o porque el presupuesto para toros se dedique a otros fines (desde buenos conciertos a ayudas sociales, a la limpieza del casco urbano…), o porque Europa imponga a nuestro país multas inasumibles por practicar esa fiesta bárbara…. En ese esfuerzo estamos una mayoría social y una minoría política.

 

El rechazo social de las actividades taurinas en nuestro país

Si bien es cierto que no disponemos de datos empíricos sobre la demanda social de los festejos taurinos en Velilla de San Antonio, si disponemos de varias fuentes de información y estadísticas oficiales que confirman el amplio rechazo o desinterés que tienen los ciudadanos de nuestro país y de la Comunidad de Madrid, sobre los festejos taurinos. Una opinión mayoritaria que viene de lejos.

Las encuestas realizadas en los últimos años recogen la profunda desafección de los españoles por los espectáculos taurinos, confirmando el cambio cultural. Este cambio es más profundo aún entre los jóvenes.

Las encuestas realizadas en los últimos años recogen la profunda desafección de los españoles por los espectáculos taurinos, confirmando el cambio cultural. Este cambio es más profundo aún entre los jóvenes. Una encuesta de SigmaDos en la Comunidad de Madrid confirmaba, por ejemplo, que:

En 2010 una iniciativa de la asociación para la protección de los animales “El Refugio” consiguió reunir en poco tiempo más de 50.000 firmas de personas empadronadas en la Comunidad de Madrid con el fin de que la Asamblea de Madrid admitiera a trámite la proposición de abolir las corridas en el territorio regional.

Ni siquiera la Comarca a la que pertenece Velilla de San Antonio está al margen de este cambio cultural. En 2016 ya se ha podido constatar una tendencia a la baja en esta clase de festejos, hasta un 14% menos (“La Voz del Henares”, 25-8-2016), a veces por la anulación derivada de consultas previas a la ciudadanía, otras por la reducción drástica de los presupuestos destinados a estas celebraciones.

Pero es el propio Ministerio de Cultura el que reconoce en sus estadísticas oficiales el amplio rechazo o desinterés social que suscitan los festejos taurinos, con una tendencia histórica inapelable:

  • Las corridas de toros realizadas en 2014 serían menos de la mitad de las realizadas en 2007, y en los años siguientes la tendencia a disminuir se mantiene.
  • La encuesta de hábitos y prácticas culturales, estadística oficial elaborada con periodicidad cuatrienal por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, refleja un descenso en los asistentes a este tipo de espectáculos, pasando del 9,8% de la población en el periodo 2006-2007 al 8,5% del período 2010-2011. La correspondiente a 2014-2015 reflejaba un leve repunte al 9,5%, aun por debajo de las cifras de 2006-2007.

Toros-Grafica empleo-festejosEl empleo que genera este sector suele ser un argumento recurrente, sin embargo en 2015 tan sólo el 8% de los profesionales del sector actúan más de una vez al año, dato que corrobora claramente la inexistencia de empleo estable en la tauromaquia. En este sentido, los datos del Ministerio de Cultura ofrecen contrastes sorprendentes y de difícil aceptación. Así, en 2007 y 2014 el sector ha visto disminuir su actividad en un 51,1%, en lo que a festejos en plaza se refiere, mientras que supuestamente ha generado un 27,4% de puestos de trabajo en lo que respecta a los profesionales taurinos que pueden intervenir en esos espectáculos. Todo un milagro empresarial de difícil explicación. Algunos profesionales veterinarios han denunciado el maquillaje de estos datos oficiales de empleo.

El rechazo social a los espectáculos taurinos contrasta con el empeño de algunas administraciones estatales y autonómicas, principalmente gobernadas por el Partido Popular, por blindar los festejos taurinos y dotarles de mayor ayuda pública. De nada servirá, dado que el principal enemigo de estas prácticas es el desinterés, o el rechazo, de la ciudadanía, cada vez más sensibilizada contra el maltrato animal. El mejor ejemplo es el de la Comunidad Valenciana, que en 2014 acaparó la mitad de los festejos taurinos de todo el país gracias al apoyo económico que el PP venía prestando a los “bous al carrer”.

 

La financiación de los festejos taurinos

Además de un escaso seguimiento popular, los espectáculos taurinos son claramente deficitarios y dependen casi en exclusiva de las ayudas públicas para su mantenimiento. Los espectáculos taurinos es un sector que sobrevive con fondos públicos, así se confirma en las propias estadísticas del Ministerio de Cultura. Un ejemplo reciente es la subvención de 202.200 euros de la Comunidad de Madrid, en 2018, para que se celebren 28 novilladas en otros tantos pueblos. La inyección de dinero público es el método que emplea el PP para “echarle un pulso” a las encuestas.

El ámbito de la tauromaquia recibe subvenciones por parte del Estado, por parte de las Comunidades Autónomas y por parte de las Diputaciones, por parte de los municipios y por subvenciones directas. Pongamos dos ejemplos:

La mayoría de plazas españolas soportan déficits que se cubren con los impuestos de unos ciudadanos que son ajenos a esta cultura o la rechazan. Los mismos empresarios que explotan plazas como la de las Ventas reconocen que sólo obtienen beneficios a través de la programación de otro tipo de eventos. “Solo con las entradas y abonos para los toros perdemos dinero”, han declarado. En 2013 la prensa informaba de que la empresa que explota esta plaza debe más de un millón de euros a Hacienda.

La financiación indirecta de la UE

Las corridas de toros son un espectáculo de inherente violencia que desaparecieron de Europa durante los siglos XVII y XVIII, aunque quedaron residualmente en España y Portugal, y que años más tarde se volvieron a instaurar en el sur de Francia. A pesar de ser una actividad violenta y prohibida en muchos estados, y de que la UE alega no tener competencias sobre ésta, los fondos provenientes del gobierno comunitario acaban financiando y fortaleciendo el maltrato y tortura de los animales con fines de ocio y diversión, en ocasiones estos fondos se emplean en la construcción o rehabilitación de plazas de toros que la mayoría de las veces no tienen ningún otro aprovechamiento para la población.

En España los ganaderos de toros de lidia, productores de los animales que acabarán mutilados en las plazas de toros, se llevaban cada año alrededor de 130.000.000 euros de la PAC, la Política Agraria Común, un instrumento que sirve para mejorar e impulsar la competitividad del sector primario de los países miembros. Una situación a la que se ha puesto fin en junio de 2018 con la eliminación definitiva de esta subvención. Tampoco otras vías de cooperación económica como el Fondo Social Europeo se han librado. La denominada “Fundación Andaluza de Tauromaquia” percibió más de 750.000 € en sólo un año a través de un programa dedicado originalmente a mejorar las capacidades laborales de personas desempleadas. Otros colectivos, como peñas taurinas, medios de comunicación exclusivamente taurinos y decenas de empresas más también perciben desde 2007 ayudas económicas bajo ese mismo epígrafe.

 

La falacia cultural

En los países más avanzados, las corridas de toros se suprimieron hace más de 200 años coincidiendo con la expansión de los valores de la Ilustración por Europa y América. En muchos países de Hispanoamérica se prohibieron con las constituciones de independencia o mediante legislaciones más recientes, algunas de tramitación más reciente (Ecuador, Brasil, Colombia, Peru, Venezuela, Argentina…). En España, Portugal, Francia y América Central todavía perduran, pero especialmente en España, donde cada verano se sacrifican violentamente más de 70.000 toros. Quienes defienden estos espectáculos aducen que deben considerarse como un “arte” (la tauromaquia), un acontecimiento “cultural”, o que forma parte de las “tradiciones”.

Todo tipo de manifestación artística contribuye a enriquecer al ser humano, mejorándole moral y éticamente. Es difícil de entender que espectáculos como estos, basados en el dolor, el maltrato y la muerte de animales, puedan ayudar a lograr esa mejora. Así lo entiende también la UNESCO, que en 1980 definía a la tauromaquia como “el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura”. Es España ya se dictan sentencias que rechazan que los festejos taurinos sean una creación artística digna de protección constitucional.

La tradición debería dejar de ser una excusa para justificar la violencia contra los animales, y convertirla en un espectáculo. En la actualidad nos horroriza la tradición de algunos países africanos de extirpar el clítoris a las niñas. También hemos oído hablar en el pasado de otras prácticas monstruosas como la quema de herejes, echar leones a los cristianos, o la esclavitud. El argumento de que algo por el simple hecho de ser tradición merece ser conservado, carece de cualquier fundamento.

Algo similar ocurre con el argumento de que “el toreo es cultura”. Si se alude a las costumbres de una época o un pueblo, efectivamente el toreo es cultura, como cultura eran también los combates a muerte entre gladiadores, y no hay razón para defender la pervivencia de tan bárbaras costumbres. Pero si por cultura quiere entenderse el afinar las facultades intelectuales, nada hay de cultura en torturar y matar animales. Y que algunos personajes tenidos como cultos sean defensores de las corridas tampoco significa nada. Se puede ser profesor de ética por las mañanas, y despreciable estafador por las tardes.

Los defensores de las tradiciones taurinas suelen justificar estos festejos como una condición para impedir que desaparezca la “raza de lidia” (una “raza” totalmente inventada y manipulada). Como el ecologismo está de moda, los taurinos se fingen hipócritamente conservacionistas. Pero, del mismo modo que hoy se preserva al lince Ibérico o a la vaca Tudanca, nadie consentiría que el toro de lidia desapareciese. En Polonia, por ejemplo, se conservan manadas de bisontes, que la Comunidad Europea vela con exquisito mimo pese a que no renten beneficio alguno. Intentar salvar la permanencia de una especie, torturándola y asesinándola no es la mejor de las forma de conservarla. Los toros bravos no existen porque existan las corridas, sino al revés: las corridas existen porque existían toros bravos. A los taurinos lo que les preocupa es la desaparición de estos espectáculos no de los animales.

El último de los argumentos es el relacionado con el mantenimiento de las dehesas, espacios naturales protegidos por las leyes europeas,. Tampoco es suficientemente relevante, ya que solo el 10% de las dehesas españolas albergan toros de lidia, y es el cerdo ibérico el animal que, según muchos estudios, el que mejor mantiene estos espacios naturales.

Los taurinos suelen argumentar que “el toro no sufre” durante la lidia (o en un encierro). Numerosos estudios de profesionales demuestran que el toro sufre en los distintos momentos de la lidia, y por supuesto en el momento del acoso y persecución. Probablemente no se nos ocurriría tratar a ningún otro animal en las mismas condiciones (acoso en un recinto controlado), sin embargo se sigue defendiendo que un toro está destinado a ser criado para morir de esta manera.

 

La regulación legal en la Comunidad de Madrid

La regulación legal de la llamada tauromaquia es dispersa y contradictoria. En nuestra Comunidad los festejos taurinos locales están regulados por el Decreto 112/1996, de 25 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares. Sus principales contenidos son:

  • toros-menores-1

    La participación de menores de dieciséis años en espectáculos taurinos está prohibida formalmente, pero, además de espectadores forzados en encierros y otros festejos, en algunos lugares aún se les permite participar, dependiendo por ejemplo de la edad de las reses o de que estén acompañados de padres o tutores. La retransmisión de corridas donde se produce la muerte del animal se hace igualmente en horario infantil. En 1999 el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid llegó a elaborar un informe sobre los daños psicológicos que podría causar esta clase de espectáculos (en http://www.antitauromaquia.es/pdfs/repercucionespsicologicas.pdf ). En febrero de 2018 la ONU ha solicitado al Gobierno Español que impida el acceso a las plazas de los menores de 18 años.

    Prohíbe el toro embolado, el uso de maromas, pinchar o golpear.

  • El sacrificio de las reses se hará sin público y dentro de las 24 horas siguientes a la finalización del festejo.
  • Detalla el diseño de seguridad de las talanqueras, así como de las infraestructuras sanitarias que deben estar presentes (una ambulancia cada 500 metros de recorrido de encierro, y una dotación adicional por cada 5.000 intervinientes y espectadores).
  • Establece en dieciséis años la edad mínima para participar en espectáculos taurinos. También se prohíbe la participación de “aquellas personas que presenten síntomas de intoxicación alcohólica o por cualquier tipo de drogas o sustancias estupefacientes, o de enajenación mental, así como las personas que porten botellas, vasos, o cualquier instrumento con el que se pueda causas malos tratos a las reses, o cuyas condiciones físicas no hagan aconsejable su participación en el festejo”.
  • La celebración de los espectáculos taurinos requerirá de la previa autorización expresa del Consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid.
  • Obligación de los organizadores de suscribir seguros de incendio, colectivo de accidentes, de responsabilidad civil. Así como constituir fianzas a favor de la Comunidad de Madrid para responder ante posibles daños.
  • Detalla todos los responsables técnicos y otros que deben garantizar la seguridad y la organización del festejo, entre ellos el Director Técnico y la Comisión Organizadora del Encierro (presidida por el Alcalde o Concejal en que delegue, y formada por miembros de la corporación, aficionados y miembros de las peñas de la localidad, y un representante del propietario de la plaza, si ésta no fuera de propiedad municipal).
  • Se establecen también los motivos de suspensión por parte de la Presidencia o de la Delegación de Gobierno.
  • El Capítulo VII detalla el desarrollo de los espectáculos taurinos. Señala, por ejemplo, que durante los encierros de reses que vayan a ser lidiadas, los participantes y espectadores no podrán citarlas, recortarlas o quebrarlas. O que, en el caso de sueltas de reses en el ruedo, el tiempo máximo de permanencia será de quince minutos.

Por otro lado la Declaración de los Derechos de los Animales, a la que se referencian algunas normas legales de nuestro país, proclamada el 15 de octubre de 1978, por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establece que:

  • Artículo 3. a) Ningún Animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. b) Si es necesaria la muerte de un Animal, ésta debe de ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.
  • Artículo 10. a) Ningún Animal debe de ser explotado para esparcimiento del ser humano. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirven de Animales son incompatibles con la dignidad del Animal.
  • Artículo 11. Todo acto que implique la muerte de un Animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

El código penal, en su artículo 337, establece penas por el maltrato animal tanto domésticos como salvajes.

En la Comunidad de Madrid la última norma sobre maltrato animal, la Ley 4/2016  para la Protección de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, establece claramente que “cualquier conducta, tanto por acción como por omisión, mediante la cual se someta un animal a un dolor, sufrimiento o estrés innecesarios y además se especifican y amplían los casos de maltrato. Así por ejemplo y como novedad, se introduce la prohibición mantener a animales en vehículos estacionados sin la ventilación y temperatura adecuada, …..o en condiciones que puedan suponer sufrimiento o daño injustificado para el animal”.

La conclusión de todo este escenario legal es que las leyes de protección animal de todas las Comunidades Autónomas, y la del Estado, prohíben y penalizan el maltrato animal. En muchas como la de la Comunidad de Madrid los festejos taurinos son la excepción, permitiendo que un rumiante, que sólo se defiende cuando es maltratado, sea torturado y acosado, incluso hasta la muerte. Algo que legalmente no se tolera en la Comunidad de Madrid para cualquier otra especie.


Más información:

Estadística del Ministerio de Cultura sobre asuntos taurinos (2016)
El mundo del toro sobrevive por las subvenciones de fondos públicos (2018)
Los espectáculos taurinos caen el 57,5% en una década (2018)
Europa elimina las subvenciones a la tauromaquia (2018)
Artículos de opinión, varios: http://www.ecologistasenaccion.es/rubrique155.html
Página de AVATMA (Asociación de Veterinarios contra el maltrato animal)
IU reclama a la UE que no se financien los festejos taurinos con dinero público
El Colegio de Veterinarios de Madrid elimina el premio taurino
La tauromaquia vulnera los derechos humanos según la ONU
Novillada en las fiestas de Velilla de San Antonio 2018