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La vigilancia municipal de las lagunas es urgente

Los responsables municipales siguen sin entender el valor de las lagunas para nuestra localidad. Si hace poco pretendían ignorar los vertidos en la laguna del Raso y se perdían por los colectores para evitar intervenir sobre una ilegalidad que se repite desde hace años, la reunión de la Comisión Municipal de Medio Ambiente que se celebró el pasado 14 de abril puso en evidencia la falta de voluntad para intervenir en la conservación de nuestros humedales.

Las lagunas de Velilla es el mejor escaparate de nuestra localidad. La baja calidad del agua y la degradación creciente de su entorno hace tiempo que ha ahuyentado a muchas personas que las visitaban hace escasos años. Hoy no sólo es casi imposible ver aves acuáticas, lo más probable es que el visitante se encuentre con los restos del último botellón (la “temporada” empieza estos días de buen tiempo), con el vallado derribado, con basura abandonada, con los restos de algún incendio provocado, con pescadores y cazadores furtivos por la zona del Picón de los Conejos….

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Restos del vallado en las inmediaciones del quiosco. En la actualidad casi no quedan tramos originales.

Todo esto sucede, claro, por que hay una minoría de personas con graves problemas de civismo, pero también por que hay un ambiente de impunidad evidente. La vigilancia de estos escenarios naturales es casi inexistente. El SEPRONA o los agentes forestales del Parque del Sureste son servicios marginales en Velilla de San Antonio por el escaso número de los efectivos destinados al control de grandes territorios. La policía local no tiene un servicio estable de visitas a las lagunas (no sólo en El Raso). El resultado: un ambiente de impunidad que todos los indeseables conocen.

La Comisión de Medio Ambiente volvió a tratar de la petición de la concejala Alicia Martínez para que hubiera una vigilancia municipal de las lagunas, incluso sin necesidad de crear una policía ecológica exclusiva como supuestamente hubo en otro tiempo. La respuesta del equipo de gobierno a esta demanda ha sido decepcionante: la policía municipal no tiene recursos suficientes, el medio ambiente no es una prioridad, el protocolo de  vigilancia ambiental se va a revisar para “adaptarlo” a las posibilidades del servicio (adaptarlo= anular las obligaciones de vigilancia que se aprobaron en 2004), etc.

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Restos de botellón en la laguna del Raso. Año 2015.

Ni siquiera sirvió de mucho el hecho de que en esa reunión se informó de que se acababan de producir nuevos destrozos en el vallado de la laguna del Raso, o que es evidente que con el buen tiempo aumentarán estos actos de vandalismo. Reconocen que no están cumpliendo el “Protocolo de vigilancia ambiental” que está en vigor desde 2004, que establecía visitas regulares por toda la red de humedales. Su propuesta es adaptar el protocolo a las posibilidades de vigilancia, es decir legalizar el actual abandono de la vigilancia ambiental, adornado con la “colaboración con otros servicios de vigilancia”. La propuesta de quienes dirigen el Ayuntamiento se orienta a mantener la situación actual.

Toda esta lamentable situación se reduce a una cuestión bien sencilla: PRIORIDADES. Y la conservación del medio natural no forma parte de las prioridades de este equipo de gobierno. Sólo importa mantener la rutina actual y las prioridades de siempre. No han entendido lo que es hoy Velilla de San Antonio y cuales son sus necesidades y sus oportunidades. No es verdad que no puedan vigilar los humedales, y casi a diario, con una dedicación limitada en términos de tiempo. Se trata de aplicar medidas sencillas, disponer de medios adecuados y baratos (motos eléctricas o bicicletas). En un tiempo limitado y razonable se realiza un recorrido por todos los caminos de las riberas. Estamos hablando de un servicio preventivo, casi rutinario cuando la presencia de la policía local sea estable por estos escenarios.

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Basura en un puesto de pesca de furtivos en la laguna del Picón de los Conejos.

Corresponde a los responsables municipales definir las PRIORIDADES del servicio de policía local. Ellos sabrán por qué una parte del término municipal debe quedar desprotegido a pesar de los valores sociales, ecológicos y económicos que acoge. Seguir gestionando esta ciudad de espaldas a su principal escaparate nos saldrá caro a los vecinos, ya está ocurriendo con las reparaciones por actos de vandalismo, en pérdida de visitantes, en limpieza, en paisajes degradados. El deterioro de las lagunas tiene causas conocidas, pero también es la consecuencia lógica de responsables públicos que prefieren mirar para otro lado en lugar de cumplir con sus obligaciones como gestores del territorio. Mientras no se garantice la vigilancia de estos entornos será inútil, incluso contraproducente, proponer y gastar recursos en programas de recuperación, en señalización, en educación ambiental, en….

En la misma Comisión se comentó también sobre el informe que el SEPRONA llevó a cabo en relación con la calidad del agua de la laguna del Raso, a raíz de las mortandades de peces del pasado mes de enero. Se informó de que seguramente la mortandad de peces tenía que ver con la reducción del oxígeno disuelto.


Las propuestas de Unidad Popular

La vigilancia de las lagunas es una de las primeras medidas que venimos proponiendo para la recuperación de los humedales. Ya en enero la concejala Alicia Martínez mantuvo una entrevista con responsables municipales para reclamar el cumplimiento del Protocolo. Después, hemos insistido en la Comisión de Medio Ambiente varias veces en el mismo sentido. Este será un asunto preferente de nuestra actividad institucional, y estamos seguros que motivo de preocupación creciente de muchos vecinos y vecinas, y colectivos sociales. Nuestras propuestas son sencillas y perfectamente viables para los recursos municipales:

  1. Que desde el Equipo de Gobierno se planifique una intervención estable de la policía local en todos los humedales protegidos, conforme a los criterios y los servicios que se establecen en el documento denominado: “Vigilancia ambiental. Patrulla ecológica en Velilla de San Antonio”, aprobado en 2004.
  2. Por las dificultades actuales de acceso a muchos parajes el servicio debería prestarse en muchas ocasiones a pie. No obstante consideramos que para la mejor prestación del servicio el Ayuntamiento deberá adquirir dos motos eléctricas, por un valor total máximo estimado de 15.000 euros, cantidad que, en caso necesario, se incorporará a la previsión de gasto del próximo presupuesto municipal. En caso de que tal desembolso se considere un exceso inalcanzable para las arcas municipales se optaría por la adquisición de dos bicicletas adecuadas.
  3. Añadir un nuevo apartado a las funciones del Reglamento del Consejo Local de Seguridad Ciudadana de Velilla de San Antonio: “Intercambiar información y colaborar en la inspección y vigilancia del entorno natural de Velilla de San Antonio“.
  4. A la finalización del año natural la Concejalía de Policía Local presentará al pleno de la Corporación un informe-balance de las actuaciones realizadas en el medio natural.
  5. Los servicios municipales de información difundirán de manera permanente los teléfonos de emergencia de la policía local, invitando a los ciudadanos a que denuncien los usos y actividades que puedan estar causando daños al entorno natural.

Mas información:

Protocolo Municipal de vigilancia ecológica, en vigor desde de 2004, aunque no se cumple
Entrada sobre las primeras propuestas sobre la conservación de los humedales