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Rodeados de especies invasoras

Las especies invasoras, animales o vegetales, aumentan en número cada año, causan daños, nos cuestan dinero a todos los ciudadanos, empobrecen nuestros ecosistemas. Siempre hubo especies ajenas al medio que ocupaban pero la globalización, el comercio, la inhibición de las administraciones o la ignorancia de muchas personas, están convirtiendo una anomalía en un grave problema que está derivando en algunos casos en plagas de difícil control. También en Velilla de San Antonio tenemos este problema desde hace algunos años, y sigue creciendo.

Una especie invasora es un organismo exótico que llega a un nuevo territorio y se propaga por él a gran velocidad, alterando la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y causando daños tanto ecológicos como socioeconómicos, incluso sanitarios. En Velilla de San Antonio ya estamos acostumbrados a la presencia de muchas de estas especies: las cotorras, los peces gato de las lagunas, las cañas, etc. Otras, como la mosca negra o el mosquito tigre, no nos resultan tan indiferentes. Nuestra localidad está en un escenario natural importante, también por la biodiversidad que albergan los ecosistemas acuáticos, los cantiles cercanos y el refugio que ofrece la frondosidad y humedad del valle del Jarama. El aumento de las poblaciones de las especies invasoras (consideradas así en la legislación nacional e internacional) pone en peligro esta riqueza por que desplazan a la vida silvestre autóctona con la que compiten por los refugios o los alimentos.

La caña común y el ailanto son las plantas invasoras más extendidas en nuestra zona. En la fotografía la laguna del Raso, a la izquierda la caña común, a la derecha brotes jóvenes de ailanto.

Pero la mera presencia y propagación de una especie ajena al medio acaba casi siempre por causar problemas de los que no siempre somos conscientes. Por ejemplo, las cotorras están provocando la disminución de las poblaciones de murciélagos, mientras aumenta la presencia de la mosca negra (sobre las que depredan los murciélagos). Los mapaches compiten por refugios y presas con la nutria y amenaza con desplazar los escasos ejemplares que tenemos en la zona. O el caso del siluro introducido en la laguna municipal, que por su gran capacidad de depredación (llegan a pesar hasta 150 Kg. a base de consumir presas) representa un empobrecimiento radical de la biodiversidad de la laguna. Habría muchos ejemplos como estos que demuestran que las especies invasoras son un problema. En otras partes las especies invasoras ya son también un grave problema económico, en el Delta del Ebro (hasta 4,5 millones de euros anuales), en el Guadiana, etc.

La situación de alarma ha llegado hasta la CE que en enero de 2019 ha abierto expediente a España para que se tome en serio el control de las especies exóticas e invasoras (ver pulsando aquí). Un expediente muy justificado si se tiene en cuenta que la Consejería de la Comunidad de Madrid ha arrojado directamente (o autorizado) toneladas anuales de truchas exóticas, originarias de Norteamérica (truchas arco iris) a los cauces mejor conservados de los ríos madrileños (ver cantidades y costes pulsando aquí).

La presencia de estas especies va en aumento. El cambio climático, el comercio, el transporte, la poca vigilancia del medio natural o la irresponsabilidad de algunas personas explican el creciente aumento de nuevos casos. En el caso de los peces de las lagunas de Velilla la explicación es conocida: algunos pescadores irresponsables han liberado estos y otros peces para “repoblar” o tras usarlos como cebo vivo. El cambio climático explica en parte otras amenazas que están en camino según los expertos, es el caso de la avispa asiática, que está acabando con las poblaciones de abejas al norte de España, también el mosquito tigre tiene un potencial portador de enfermedades que en la actualidad mantiene en alerta a los vecinos de la Costa Mediterránea. El visón americano, procedente a los escapes de la granja de El Espinar (Segovia) desde los años 70, ya se ha detectado en las cercanías de Velilla y pondrá en peligro la incipiente población de nutrias.

La ignorancia y la irresponsabilidad de algunas personas (junto a la poca vigilancia del medio natural) nos ha deparado ya varias sorpresas entre dueños de mascotas que las liberan una vez que para ellos han dejado de ser interesantes. En Velilla tenemos cierta fama regional por ser el escenario de esta clase de atropellos a la calidad de los ecosistemas acuáticos. Somos el único lugar donde se ha llegado a pescar un pacú, una versión de piraña originario de la cuenca del Amazonas. De hecho la laguna municipal es en estos momentos una especie de acuario de los horrores, de la decena de especies presentes (o que han tenido poblaciones estables) sólo una, el barbo común, es originaria del Jarama o de cuencas peninsulares, el resto son peces exóticos procedentes de lejanos continentes, incluso de acuários. Sorprende que el Ayuntamiento de Velilla divulgue en los paneles informativos  de la laguna municipal que estas especies exóticas e invasoras forman parte de la riqueza acuática y la biodiversidad.

Mapache. Está demostrado que su origen se encuentra en ejemplares liberados tras comprarlos como mascotas.

Hacen falta campañas de sensibilización por parte de la Administración proporcionando información sencilla y útil sobre los problemas que causan las especies exóticas invasoras como ya se vienen haciendo, y realizarlas con más perioricidad -muchas veces se desconoce el peligro que supone traerlas como mascotas-, hace falta también ejercer un control sobre dichas especies, y realizar campañas de erradicación lo más rápidamente, e investigando sobre los mejores métodos para ello. Una recomendación a los poseedores de animales exóticos invasores en sus domicilios para indicarles que si no desean seguir haciéndose cargo de sus mascotas en ningún caso se deshagan de ellas liberándolas en el medio natural, ya que pueden generar serios riesgos para la biodiversidad, trasmitir enfermedades, provocar accidentes de tráfico y otros daños. Es conveniente ponerse en contacto con la policía local o con los agentes forestales.

Aunque oficialmente no están consideradas como invasoras, es también motivo de creciente preocupación el alto número de otras especies desubicadas en creciente expansión, muchas de ellas presentes también en Velilla. En numerosas ocasiones desembocan en las mismas o parecidas consecuencias, es decir, desplazan o llevan a poblaciones de otras especies a límites muy comprometidos para su supervivencia. En este apartado podemos incluir un buen número de animales que colonizan ambientes nuevos, alejados de sus hábitats naturales (cormoranes, gaviotas, tórtola turca, por ejemplo), o aquellas que ven incrementar sus poblaciones de manera exponencial en detrimento de otras: la cigüeña blanca frente a la rana patilarga (Rana iberica), a la que ha llevado a una situación de casi extinción en determinados enclaves del norte de la Comunidad de Madrid.

Que se puede hacer

Hay muchas medidas que deben ponerse en marcha para evitar este caos biológico que ya nos está pasando factura. No es nada nuevo, incluso está recogido en la legislación actual aunque las administraciones suelen mirar para otro lado, o incluso siguen apostando por facilitar la introducción (“repoblaciones” le llaman) de algunas de estas especies ajenas a nuestros ecosistemas dirigidas a dar satisfacción a los lobby de la caza y pesca insostenibles. Estas son algunas de estas medidas que se vienen reclamando desde el mundo científico y de los colectivos de defensa del medio ambiente

  • La creación del Centro de Alerta y Control de las Especies Exóticas Invasoras, que coordinado por el Ministerio de Medio Ambiente centralice todas las informaciones y actuaciones de las diferentes administraciones para detectar y controlar las especies exóticas invasoras. Centros de este tipo ya se han creado en otros países.
  • Prohibir el comercio y la tenencia de especies exóticas para su tenencia como si de mascotas se tratasen. Debido a las fugas o el abandono de estos animales se han producido introducciones de múltiples especies exóticas invasoras, como el galápago de Florida.
  • Que no se conceda ningún tipo de permisos para la realización de introducciones, reintroducciones o repoblaciones con especies exóticas. Actualmente con fines cinegéticos y piscícolas se siguen permitiendo estas introducciones, como en el caso del arruí, un bóvido procedente del norte de África.
  • Que se prohíba la construcción, y se clausuren las existentes, de granjas o instalaciones de cría de especies exóticas existentes en nuestro país. La existencia de estas instalaciones han venido provocando la fuga o liberaciones intencionadas de estas especies, especialmente en el caso del visón americano.
  • Estricto control de la entrada en nuestro país de todas las mercancías susceptibles de introducir especies exóticas invasoras, incrementando la vigilancia de dichas mercancías y formando a los agentes implicados en la vigilancia y control de este tipo de comercio. Por ejemplo la importación masiva de palmeras sin controles fitosanitarios provocó la introducción del picudo rojo de las palmeras.
  • Regulación y control del transporte de aguas de lastre. Más de 100.000 toneladas de agua de lastre es transportada anualmente por los barcos de todo el mundo. En ella se encuentran especies que se esparcen en otros hábitat, provocando por ejemplo la introducción del mejillón cebra.

Además de ser una grave irresponsabilidad, liberar especies invasoras es un acto ilegal y está castigado con fuertes sanciones (por encima de los 100.000 euros) en los arts. 80 y 81 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Una elemental vigilancia de los humedales de Velilla podría haber evitado esta situación, al menos en lo que a las especies piscícolas. También serían de gran eficacia la persistencia de campañas de educación ambiental, dirigidas a los centros escolares y las personas adultas, en este campo de actuación el Ayuntamiento de Velilla tiene mucho trabajo por delante, una actividad en la que deberían colaborar la Asociación de Pescadores local.

Algunas de las especies invasoras presentes en Velilla de San Antonio
(más información pulsando sobre su nombre)

Nombre  Observaciones
Mapache (Procyon lotor) Puede provocar un gran impacto sobre la fauna autóctona afectando a un gran rango de especies por competición y por depredación sobre peces, anfibios, insectos, moluscos, pájaros, huevos y pequeños mamíferos. También puede depredar sobre anfibios, reptiles y aves que nidifican en el suelo. Vendidas como mascotas hasta 2011, algunas se escaparon o fueron abandonadas por sus dueños. Desde las 2 hembras soltadas en 2003, en el Parque del Sureste, ya se han capturado en 2018 814 ejemplares.
Visón americano (mustela neovison) Confirmada presencia en tramos del Jarama y del Henares. Incluso algún ejemplar, sin confirmar, en la laguna municipal.
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) Afección a la flora, especialmente arbustos y pequeños árboles por la actividad para construcción de nidos, competencia y desplazamiento de especies autóctonas.
Galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) Se trata de una de las 100 especies exóticas invasoras más perjudiciales según la UICN. Compite con los galápagos autóctonos ibéricos (galápago europeo y galápago leproso). Al tener mayor talla que los autóctonos su capacidad reproductora también es mayor y tolera mejor ambientes contaminados o con presencia humana. Depredan sobre invertebrados, peces y anfibios, y consumen vegetación acuática flotante. Originario del sureste de Estados Unidos y el noroeste de México, durante años se han estado liberando ejemplares en la naturaleza pese a que su importación a la UE está prohibida desde 1997.
Mosca negra (Simuliidae) Es un insecto detectado a finales de los años 90. En nuestra zona está presente desde hace una década. Su expansión tiene que ver con varios factores, entre ellos el aumento medio de las temperaturas por el cambio climático, la alteración de los caudales y los cauces donde prosperan los macrofitos (plantas de fondo donde se fijan las larvas), o la disminución de sus potenciales depredadores (especialmente aves y murciélagos).
Ailanto (Ailanthus altissima) Es un árbol procedente de China que se naturaliza con mucha facilidad, por ello es muy habitual observarlo en taludes y cunetas. Es muy difícil de erradicar por su gran capacidad de expansión, además de ser resistente a talas y quemas. Produce toxinas en hojas y corteza, que al acumularse en el suelo inhiben el crecimiento de otras especies. Si las abejas visitan sus flores pueden transmitir a la miel un sabor desagradable.
Caña (Arundo donax) Coloniza cauces fluviales y humedales, desplaza a la flora autóctona. De origen asiático. Está en expansión en la cercanía del Jarama y el humedal del Picón de los Conejos.
Bengalí rojo (Amandava amandava) Colonización de espacios y competencia con la fauna autóctona. Es un ave de origen asiático, fue introducida en España en los años setenta.
Cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) La especie puede actuar sobre el ecosistema invadido minando su estructura a través de su hábito escarbador. Es predador de anfibios y peces. Originario del noroeste de México y la zona central y sur de Estados Unidos.
Carpa (Cyprinus carpio) Según la UICN-Unión Mundial para la Naturaleza está entre las 100 especies invasoras más dañinas del mundo. En base a este y otros informes del CSIC el Tribunal Supremo la incluyó como especie invasora en marzo de 2016. La carpa, al moverse sobre el fondo enturbia el agua pudiendo afectar a la flora y fauna acuática.
Pez gato negro (Ameiurus melas) Gran transformador del hábitat, debido a la destrucción de macrófitos y desestabilización de los sustratos. Alta depredación de especies autóctonas, incluso sobre peces de talla grande. Introducida a principios del siglo XX en España pero con la mayor expansión a partir de los años ochenta con el incremento de la pesca deportiva.
Siluro (Silurus glanis) Pez de aguas continentales que puede superar los 200 centímetros de largo y más de 100 kilos de peso. Dado su tamaño y sus hábitos predadores supone un riesgo elevado para la abundancia y supervivencia de peces nativos y otros vertebrados (anfibios, aves y pequeños mamíferos). Originario de Europa central, fue introducido en España hace más de cuatro décadas para la pesca deportiva. En Velilla de San Antonio se introdujo en la laguna municipal, ver noticias pulsando aquí.
Cerdo vietnamita (Sus scrofa) Tiene su origen también en las mascotas que se pusieron de moda por el actor George Clooney. En Velilla y en otros puntos de la Comunidad de Madrid tenemos ya referencias de cerdos vietnamitas asilvestrados. Se trata de una especie invasora que puede cruzarse con el jabalí y producir camadas de hasta veinte ejemplares. Puede alcanzar pesos de hasta 80 kg. y causan daños importantes sobre la fauna la flora y los cultivos.

Más información:

Relación de especies invasoras del MAGRAMA (faltan por incorporar las recogidas en la sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2016)
Sentencia 637/2016 del Tribunal Supremo (añade especies como la carpa, la trucha arco iris o el cangrejo rojo americano)
Más de 600 científicos y 100 ONGs rechazan el intento de introducir especies invasoras
Información sobre especies exóticas invasoras de la Comunidad de Madrid
Costes de fondos públicos para el control de especies invasoras
Así se llenó España de cotorras“. Artículo diario El País
Manual de buenas prácticas para evitar la propagación de especies invasoras