.

Un gobierno municipal falto de ideas y de recursos

Los resultados electorales de las elecciones municipales de mayo de 2015 dieron lugar a una Corporación muy fragmentada (seis partidos obtuvieron representación). El fin de las mayorías absolutas daba paso a los acuerdos. El Ayuntamiento de Velilla ha estado gobernado entre 2015-2019 en minoría, por una coalición de los concejales de PSOE y de UPyD, en total 5 concejales de una Corporación de 17. Entre 2015 y 2018 también estuvo activo un acuerdo de gobernabilidad con Somos Velilla.

La evolución de la gestión municipal desde mayo de 2015 se ha mantenido en unos niveles de baja intensidad, en parte por las limitaciones presupuestarias impuestas a los ayuntamientos por el Gobierno Central del PP, pero también por la falta de voluntad del Equipo de Gobierno para abordar cambios en las rutinas de funcionamiento de algunos servicios, la aplicación de elementales normas de transparencia, la aportación de iniciativas propias, o la simple aplicación de los acuerdos de pleno y otros compromisos. Las evidentes limitaciones de recursos en la institución municipal de Velilla no explican muchas de estas situaciones, que detallaremos más adelante, y desde luego ha dejado en evidencia que, al igual que otros partidos que han gobernado en Velilla, carecen de modelo de ciudad y se limitan al disfrute del poder sin más objetivos estratégicos que la gestión del día a día.

Se ha saneado la economía municipal

Es cierto que la legislatura se inició con una “deuda viva” elevada, el 66% del presupuesto, y que se ha rebajado notablemente hasta un 14%. Un saneamiento importante del que hay que restar los compromisos de deuda por sentencias judiciales. Aun así un saneamiento financiero importante impuesto por la Ley Montoro, que no permitía inversiones de superavit ni contrataciones de personal. A esta asfixia económica hay que sumar los graves incumplimiento de los compromisos de la Comunidad de Madrid en los planes PRISMA, todavía en 2018 se presionaba para que llevaran a cabo las inversiones comprometidas del Plan PRISMA 2008-2011.

Sin desarrollar el proyecto “residuos 0”

Vertedero de Alcalá de Henares.

Era uno de los objetivos de esta legislatura, una combinación de objetivos para aplicar otro modelo al destino de los residuos o a poner en marcha planes alternativos. Se han hecho tímidos progresos en el proyecto de “Residuos 0”, mediante la implantación de un incipiente programa de recogida de residuos orgánicos que debería desarrollarse para garantizar su continuidad. El programa de compostaje requiere de una ampliación de sus capacidades con nuevas campañas que impliquen a otros protagonistas, especialmente en centros educativos, mercadillo y centros comerciales. El intento de poner en marcha los Huertos de Ocio se ha paralizado prácticamente ante el primer escollo con el que se ha encontrado (ausencia de ofertas de suelos). Con la imposición del macrovertedero de Loeches seguimos eliminando las basuras con un modelo hace años rechazado por municipios, sociedad civil, expertos y hasta por la UE. Aumentará también la actual congestión de instalaciones de alto riesgo ambiental y sanitario del Sureste Madrileño.

La primera propuesta de la legislatura: subirse las retribuciones a los grupos

Nada más elegir la alcaldía en 2015 el concejal de IU, Antonio Montes, propuso a otros grupos de la Corporación una retribución extraordinaria y anual de 22.000 euros a los grupos de concejales (posteriormente reducida a 16.500), además de un funcionario por grupo y de la indemnización que ya cobraban los concejales. Una propuesta que no salió adelante por la oposición de nuestra concejala y del grupo de Somos Velilla. Por entonces la deuda municipal era del 66% del Presupuesto Municipal, y casi 6 millones de euros.

Las retribuciones de los concejales se han mantenido congeladas a pesar de los intentos por añadir nuevas retribuciones por vías indirectas, incluso han disminuido en su conjunto respecto a la legislatura anterior. En nuestra opinión había incluso margen para haber aprobado la reducción del 15% que se propuso en noviembre de 2015 y que la mayoría de los concejales rechazaron.

Ordenanzas desfasadas, e injustas fiscal y ambientalmente

Seguimos aplicando ordenanzas municipales que están obsoletas. Aunque venimos presentando iniciativas en este sentido (vehículos, IBI, solicitud de documentos…), el Equipo de Gobierno debería abordar por iniciativa propia una revisión general del catálogo de ordenanzas para hacer una puesta al día que implemente la nueva legislación, así como criterios de sostenibilidad, y de justicia social y fiscal.

Otra legislatura sin abrir el Centro de Día

El servicio de urgencias estuvo previsto desde la inauguración del centro de salud. La Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, lo eliminó a las pocas horas de anunciarlo.

La apertura parcial del servicio de urgencias del Centro de Salud (sólo durante los fines de semana y festivos, de 9 a 21 h.), previsto desde su construcción, es una vieja deuda que la Comunidad de Madrid tiene con nuestra ciudad. Nos congratulamos de que tal servicio se haya puesto parcialmente en marcha, pero el Ayuntamiento debe seguir insistiendo en un servicio que cubra la asistencia sanitaria en Velilla las 24 horas de los siete días de la semana. Por otro lado no entendemos que pasen los años sin un plan para poner en marcha servicios, o actividades de aprovechamiento, en el Centro de Día que sigue sin abrir sus puertas. Hemos apoyado que las aportaciones presupuestarias a la Mancomunidad de Servicios Sociales de Mejorada y Velilla se hayan ido incrementando estos años, pero seguimos sin poder conocer cual es la evolución concreta de las demandas de potenciales usuarios en el ámbito concreto de Velilla de San Antonio. Por ese motivo es necesario que el informe anual de la Mancomunidad se segregue por municipios.

No hay transparencia: se desprecia la legislación y se hurtan derechos de los ciudadanos

Lo de la opacidad municipal en el Ayuntamiento de Velilla de San Antonio no es sólo un asunto formal, es una burla a la legislación y a los ciudadanos. Aunque ningún alcalde habría ido a la cárcel antes por ofrecer esa información, desde 2016 los ayuntamientos están obligados a ofrecer en su página web un Portal de Transparencia donde se vayan haciendo públicos decenas de documentos (acuerdos, contratos informes…). Son más de ochenta clases de documentos, según la relación de Transparency International España, aceptados por los municipios españoles. Ni más ni menos que los que se desglosan del Capítulo II de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia. Cualquiera que se haya asomado durante 2015 a 2019 al “portal de transparencia” de la web municipal de Velilla se habrá dado cuenta que es una herramienta inútil para acceder a la mayoría de estos documentos.

Si un vecino o vecina quiere averiguar el patrimonio de un concejal de Velilla de San Antonio (información de carácter público y derecho reconocido en la Ley 19/2013, entre otras) también lo tiene difícil. En primer lugar porque las declaraciones de intereses de los concejales no se hacen públicas en la web municipal. Pero si perseverara en exigir una copia de esas declaraciones se encontraría con la segunda parte de la burla: no hay datos. Bueno si, si, se indica si tiene una o cuatro viviendas, si tiene una o diez cuentas, nº de inversiones… pero no encontrará ni una sola cifra, una cantidad de euros, una valoración catastral, etc. El truco de estos opacos concejales consistió en aprobar un formulario de declaración que no contuviera espacio para estas cifras. Cuando intentamos enmendar el “error” demostraron con sus votos que no era nada accidental (más información pulsando aquí). Algunos concejales, como el de España 2000, no declaraban más que la profesión que ejercía. Sólo nuestra concejala y el grupo de Somos Velilla hemos hecho un declaración completa en nuestras páginas web.

Presupuestos congelados …salvo para toros

Cuando se planteaba al equipo de gobierno abordar proyectos demasiadas veces se recibía por respuesta que el Ayuntamiento atravesaba por serias limitaciones económicas. Y era cierto. Durante estos años 2015-2018 los presupuestos municipales prácticamente no han variado en su volumen total, unos 9,5 millones. Pero si que ha habido una partida privilegiada, la de los festejos taurinos: un 82,6% entre 2015  2018. Es difícil encontrar otra partida de los presupuestos municipales con semejante aumento. Vamos, que para toros no ha faltado dinero ni contención. El PSOE local ha demostrado ser muy poco sensible con el gasto de dinero público destinado a unos festejos que hace tiempo que son rechazados por la mayoría de los ciudadanos. En Velilla hay una gran diferencia entre el interés social por estos festejos (se puede ver en la afluencia) y la extraordinaria implicación taurina de partidos como PP, PSOE, IU, España 2000… en la defensa de esta clase de festejos que duran unas horas al año. Esta extraña situación se traduce en un desmesurado y creciente gasto de dinero público, de todos. No sólo se ha multiplicado en Velilla el dinero público con destino a este tipo de maltrato animal, también se ha promocionado esta clase de festejos entre los menores con tarifas reducidas y facilitando el acceso a la plaza (al menos en 2018), contraviniendo de esta manera las recomendaciones de la Comisión del Menor de la ONU.

Los humedales necesitan más intervención municipal

Aunque algo se ha avanzado en esta legislatura, seguimos sin una intervención municipal suficiente sobre el mantenimiento y mejora del principal escaparate de nuestro municipio: las lagunas y el entorno natural. Dejando a un lado problemas reales de competencias, todavía la laguna municipal sigue siendo receptora de vertidos tolerados, que junto a otros factores (como la reducción del oxígeno disuelto) provocan un agravamiento de la calidad del agua, colaboran a la mortandad de peces y malos olores. El quiosco sigue abandonado y el observatorio de aves del Picón de los Conejos es una completa ruina. Evitar los vertidos, retirar la vegetación, abrir el quiosco, recuperar un elemental servicio de vigilancia sobre actividades son, entre otras, medidas que no pueden seguir esperando. En el caso de los vertidos lácteos hemos tenido una aparente reducción de casos durante 2018 y 2019. Compartimos el criterio de que afrontar los graves problemas de las lagunas de Velilla requiere de un estudio integral y solvente, en este sentido apoyamos que una institución como es la Universidad de Alcalá de Henares lleve a cabo un estudio integral de lo que ocurre en los humedales de Velilla y aporte soluciones. Pero advertimos de que la degradación del agua sigue su curso y que el Ayuntamiento también tiene capacidad y competencias para intervenir.

La peor de las plagas: los bulos

Los bulos y el sensacionalismo son tan peligrosos como las verdaderas plagas. Nunca hubo un colapso del centro de salud, el Ayuntamiento tuvo que desmentirlo.

Tenemos también una creciente molestia procedente de las diversas especies de insectos que empiezan a aparecer por nuestro entorno natural, es una de las plagas de especies invasoras que están presentes en Velilla de San Antonio. Unos insectos desaparecen, como saltamontes, grillos o polillas, mientras que otros disparan sus poblaciones, apareciendo especies ajenas a nuestro entorno, sea la mosca negra o el mosquito tigre. Nos consta que la política sanitaria y de control de plagas eficiente debe proceder de la administración regional, pero creemos que el Ayuntamiento tiene que impulsar medidas y controles para colaborar al objetivo de recuperar los equilibrios naturales que se están alterando. En este sentido debería aumentar la instalación de nidos de quirópteros y estimular las poblaciones de aves insectívoras. También debería exigirse un aprovechamiento responsable del agua de riego para usos agrícolas, evitando las tradicionales “piscinas” que se forman por exceso de agua, o exigir de la Confederación Hidrográfica un aumento de los caudales que arrastre la vegetación de fondo en el río donde prosperan por ejemplo las larvas de la mosca negra. Nada de lo que ocurre es ajeno a las alteraciones que provocamos con la conducta colectiva que practicamos. El Ayuntamiento tiene margen de intervención y la obligación de mantener una información rigurosa.

Los bulos han sido otra novedad en esta legislatura, ha venido de la mano de la ultraderecha y de algún medio de comunicación como “La Voz del Henares”. Hemos tenido de todo, desde supuestos grupos de marroquíes que “secuestraron” a las cuidadoras de la guardería municipal (que la policía local tuvo que desmentir), hasta que todos los portavoces tenían teléfonos móviles salvo el que divulgaba esa falsedad. Pero quizás ha sido el aprovechamiento político del fallecimiento de una persona el más lamentable ejemplo de como se ha intentado dar la vuelta a la verdad para sacar rendimientos políticos (para más información pulsar aquí).

La inseguridad ha sido otra herramienta para inventar estados de alarma colectiva. La ultraderecha no aportaba ningún dato, a pesar de que había indicadores que apuntaban a una disminución de los delitos tradicionales (compensados por los delitos cibernéticos, como ocurre en el resto del país). Lamentable también se ha echado en falta una información sostenida desde el equipo de gobierno (incluso del Mº del Interior, que rechazó nuestra solicitud) en relación a la evolución detallada de los delitos en Velilla.

Esta manera de ejercer la política, mediante bulos y patrañas, ha sido un novedoso y lamentable indicador de la degradación social y política en la que ya vivimos.

El maltrato al arbolado

Seguimos con las rutinas en las labores de poda que se llevan a cabo en el arbolado urbano, que maltratan de una manera innecesaria a los árboles del entorno urbano. Es inaceptable que se siga desafiando la legislación y los acuerdos adoptados por el pleno de la Corporación.

Incumplimientos de acuerdos: continúa la tradición

Aunque con menor intensidad que en otras legislaturas anteriores, la de 215-2019 también ha sido pródiga en incumplimientos. Acuerdos de pleno que no se aplican, compromisos presupuestarios que se ignoran, acuerdos que se interpretan “a conveniencia”, etc. El equipo de gobierno ha desafiado demasiadas veces sus obligaciones. Sólo referente a las mociones presentadas por nuestra concejala, Alicia Martínez, tenemos los siguientes incumplimientos sobre asuntos que tendrían efectos prácticos sobre nuestra Comunidad local (ver un resumen y enlaces pulsando aquí):

  • Sobre sustitución de contenedores de basura deteriorados. Una obligación de la empresa concesionaria. Moción aprobada el 28-10-2015 y sólo aplicada parcialmente en 2015 y 2016.
  • Informe anual sobre acoso escolar. Moción del 28-10-2015. Sigue sin entregarse anualmente, y aun menos en las condiciones en que se aprobó.
  • Portal de Transparencia. De aplicación obligada por la Ley 19/2013. Moción aprobada el 22-12-2015. Dos años después es casi imposible acceder a la mayor parte de los 80 indicadores de Transparencia Internacional España que se adoptan como referencia por toda clase de administraciones, ni a las declaraciones patrimoniales de los concejales.
  • Vía Verde entre Arganda y Torrejón. Moción aprobada el 30-3-2016. Se ignora las gestiones que haya podido impulsar El Equipo de Gobierno. No se ha facilitado ninguna información.
  • Publicación de las declaraciones patrimoniales de los integrantes de la Corporación. Desde octubre de 2015 venimos recordando que se trata de una obligación legal que no se cumple.
  • Sobre el empleo de agua regenerada de la depuradora para riegos y limpieza viaria. Moción aprobada el 25-5-2016. Para usar agua procedente de la depuradora en tanto se construía y entraba en funcionamiento la red de riego con agua regenerada. Se sigue explotando el acuífero mediante el bombeo y seguimos dedicando más de cien mil euros de los presupuestos municipales en la factura del agua del Canal de Isabel II.
  • Medidas de recuperación de la Plaza de Los Gorriones. Moción aprobada el 29-6-2016. Sólo aplicada parcialmente.
  • Moción para unificar impuestos y el fraccionamiento conjunto del pago. Aprobada el 30-11-2016. Ni siquiera se ha informado públicamente a los vecinos y vecinas de esta facilidad de agrupamiento y pago fraccionado de impuestos.
  • Moción para que el Ayuntamiento contrate tan sólo energía eléctrica de origen renovable. Moción aprobada el 25-1-2017. A finales de 2018 seguíamos sin consolidar un cambio del contrato.
  • Puestos de pesca. Sólo se ha instalado una pequeña parte a pesar de que ha transcurrido un año desde su aprobación.
  • “Estado del Municipio”. La moción aprobada el 29-3-2017 preveía un debate anual sobre la gestión municipal. Incumplida.

La aplicación de la mayor parte de estos acuerdos de pleno no dependen de la disponibilidad de recursos económicos. Es un problema de voluntad política. Es la misma actitud que se aplica con los compromisos acordados en el marco de la tramitación de los Presupuestos de 2017, y que expusimos en el pleno de 24 de mayo de 2017, y volvimos a reiterar en el pleno del 12 de marzo de 2018. La casi totalidad de aquellos compromisos siguen sin cumplirse. Nos referimos a la restauración del vallado del Polideportivo, la reposición del rocódromo o a la retirada periódica de la vegetación de lacustre de la laguna, entre otros.

Unos presupuestos participativos de mentirijillas

La incipiente aplicación de los Presupuestos Participativos desembocó en una burda caricatura en 2018, con una dotación económica de 30.000 euros, un miserable 0,30% del Presupuesto Municipal. Los Presupuestos Participativos se han convertido en una simple operación de propaganda. Necesitamos una regulación de los Presupuestos Participativos que facilite la intervención de los vecinos incluso en la fase de selección de proyectos, con una dotación económica no menor al 15% del Capítulo de Inversiones. Estos Presupuestos Participativos no son serios, y este Gobierno Municipal lo sabe.

———————————–

Es lógico que pasado un tiempo se perciba un cierto desgaste en la labor de gobierno, y que esta debilidad se acreciente cuando no se puede disponer de recursos económicos. Pero la gestión municipal en Velilla de San Antonio ha derivado en una rutina gris que ha perseguido ganar tiempo hasta alcanzar el desahogo financiero que permitiera al final de la legislatura aportar algún brillo electoral con el asfaltado y arreglos en algunas calles del municipio. Esta preocupación por el escaparate de la obra civil no debería haber relegado otros objetivos más cercanos que sólo dependen de la voluntad política para llevarlos a cabo, y que tendrían efectos sobre la calidad democrática, los servicios, o la forma en que el Ayuntamiento se relaciona con las personas que vivimos en Velilla. Ni siquiera han sido capaces de poner al día un Reglamento de Participación Ciudadana que, además de mejorar los derechos ciudadanos, regule la aplicación de los Presupuestos Participativos; o actualizar un reglamento orgánico que, por ejemplo, dignifique ante los vecinos y vecinas los abusos de algunos concejales en el desarrollo de las sesiones plenarias.

Esta deriva errática y oportunista del gobierno local tuvo su mejor ejemplo en la aprobación de los Presupuestos 2018, cambiando los criterios de gestión que se venían aplicando hasta entonces. A cambio de garantizar su apoyo para sacar adelante los Presupuestos y asfaltar algunas calles el gobierno local prefirió en 2018 hacer suyas las políticas del Partido Popular para sacar adelante los presupuestos municipales. El precio a pagar ya lo hemos visto, en el incremento de fondos públicos para maltratar animales en los festejos taurinos, en la instalación de equipos de videovigilancia en las calles de Velilla o en la reducción de la ya escasa cuantía destinada a los Presupuestos Participativos.

En conclusión: la política municipal en este final de legislatura la acaban marcando las prioridades de la derecha local, en el marco de las viejas prácticas del bipartidismo. Un triste final para una gestión que había despertado algunas ilusiones en el comienzo de esta legislatura. Creemos que la gestión municipal pudo haber tenido otro desarrollo y un final más digno y coherente. Los vecinos y vecinas de Velilla se merecen algo más que el asfaltado de sus calles.