.

Velilla está lejos de ser una ciudad limpia y respetada

Velilla de San Antonio tiene todavía mucho que cambiar para que nos reconozcamos en una comunidad local limpia y cuidada. Cacas de canes, vandalismo, motos tuneadas, plagas de insectos, contenedores destrozados, grafitis, y un largo etcétera, constituyen problemas que arrastramos desde hace ya demasiados años. La inmensa mayoría de los vecinos y vecinas de Velilla de San Antonio tienen un comportamiento correcto con su ciudad, pero una minoría puede acabar con la responsabilidad y el civismo que practican la mayoría de los ciudadanos.

El aspecto que presentan algunas zonas aledañas a la Plaza de la Constitución es deplorable al finalizar algunos días soleados. La limpieza que los servicios municipales han aplicado a primeras horas de la mañana acaba siendo sustituida por un reguero de restos de toda clase de envases, cáscaras, papeles, etc. Si uno se da una vuelta por la laguna municipal un sábado o domingo por la mañana se encontrará con los restos del último botellón (el mismo que hay en alguna rotonda del nuevo polígono industrial). La lista de rincones urbanos y de parajes naturales afectados por esta plaga sería interminable. Y no ha sucedido de la noche a la mañana. El vandalismo y la falta de respeto por el prójimo, y especialmente por lo público, viene de lejos en Velilla de San Antonio (ver algunos casos históricos pulsando aquí).

Vandalismo-rockodromo-parque-agua

Diciembre de 2014. Incendio en el rocódromo del Parque del Agua.

Es un problema cultural que tiene que ver con los valores que se trasmiten desde hace años (hedonismo, individualismo, avaricia, etc.) pero también con la ausencia de políticas públicas estables que promocionen valores alternativos en la escuela y en las comunidades locales. Es un problema cultural, y es un problema de responsabilidad de quienes tienen que tomar decisiones sobre la calidad de nuestra convivencia, y lamentablemente llevamos demasiados años mirando hacia otras prioridades (la rentabilidad, los votos….). Las personas y la convivencia no somos una prioridad y la suciedad o el vandalismo ha derivado en una herramienta de populismo político. Demasiados años sin hacer políticas de cambio cultural en Velilla han desembocado en el estado de cosas actual.

Pero aunque no haya soluciones milagrosas, ni los ayuntamientos sean la principal institución para promover este cambio en los valores, hay margen de maniobra para intervenir en el ámbito local, y no sólo con la aplicación de medidas de corrección policial. Lamentablemente no se ha hecho prácticamente nada en el pasado y son muy pocas las actuaciones promovidas desde el ámbito municipal, limitadas a algunas charlas en el IES o en el Área de Juventud. Últimamente hemos entrado en otra fase aun más peligrosa: la de cerrar espacios públicos dañados por este fenómeno que los poderes públicos no están atajando. Es el caso de la torpe actuación del gobierno local en la Plaza de las Velillas, que se ha intentado vallar tras rechazarse en el pleno del Ayuntamiento precisamente una moción que solicitaba ese cierre.

Ese intento de cerrar espacios públicos demuestra la confusión de quienes dirigen la institución local. No saben que hacer, no es una prioridad y no han comprendido que los espacios públicos (calles o plazas) no pueden hurtarse a los ciudadanos, es un derecho al que no queremos renunciar. Si tuviéramos que cerrar cada rincón degradado de nuestra localidad nos quedaríamos sin espacios. Esta clase de intervenciones no pueden ser parte de la solución, salvo que sea necesario para una puntual y extraordinaria actuación programada.

El cambio cultural, en el que puede participar un Ayuntamiento, es un proceso largo, y a los políticos de este tiempo que vivimos no les interesa aplicar recursos y esfuerzos a tareas que no tengan una rentabilidad electoral a corto plazo. Pero a los ciudadanos les preocupa esta situación de molestias y de degradación. El resultado es que el fenómeno de la limpieza o el vandalismo se reducen a un instrumento más de la lucha política. Lo que debería ser un debate sincero sobre lo que sucede en Velilla de San Antonio, y establecer un compromiso de trabajo a largo plazo (gane quien gane las elecciones) se convierte en el triunfo del populismo y la demagogia más chuscas.


Más información:

Informe sobre vandalismo en Velilla. Entrada de noviembre de 2015